jueves, 20 de marzo de 2008

América no existe-Peter Bichsel. parte II

y no encontraron a nadie, y el rey se puso furioso, y Juanito reía.
Por fin, los servidores dieron con un mu­chacho y lo llevaron a rastras a presencia del rey. Era un muchacho pequeño, pálido y tí­mido, y el rey señaló hacia el cadalso y le ordenó que mirara.
El muchacho miró el cadalso, sonrió, dio unas palmadas, se sorprendió y dijo:
—Debéis de ser un buen rey, pues habéis construido una banqueta para las palomas. Ved, ya hay dos sobre ella.
—Eres un imbécil —dijo el rey—. ¿Cómo te llamas?
—Soy un imbécil, mi señor, y me llamo Colón, pero mi madre me llama Colombino.
—¡Imbécil! —dijo el rey—. Aquí va a colgarse a alguien.
—¿Y cómo se llama? —preguntó Colom­bino, y cuando oyó el nombre, añadió—: Así que se llama Juanito. Es un bello nombre. ¿Cómo se puede colgar a alguien con un nombre tan bonito?
—Tiene una risa horrenda —dijo el rey, y ordenó a Juanito que riera, y Juanito rió dos veces más horrendamente que el día anterior.
Colombino se sorprendió y preguntó:
—¿Encontráis eso horrendo, mi señor? —el rey se asombró y no pudo responder, y Colombino prosiguió—: No es que me guste su risa, pero las palomas siguen posadas sobre el cadalso. No las ha espantado; para ellas, su risa no es horrenda. Y las palomas tienen el oído fino. Hay que dejar libre a Juanito. El rey reflexionó y, al cabo, dijo: —Juanito, vete al diablo.
Y por primera vez, Juanito dijo una palabra. Le dijo a Colombino: «Gracias». Y su boca dibujó una hermosa sonrisa, y se alejó. El rey se quedó sin bufón. —Acompáñame —le ordenó a Colombino. Y todos creyeron —sirvientes y doncellas y duques— que Colombino era el nuevo bufón de la corte.Pero a Colombino no le divertía aquello. Estaba siempre asombrado, raramente decía alguna palabra y no reía, sólo sonreía. Así no hacía reír a nadie.
—No es un bufón, es un imbécil —decía la gente. Y Colombino decía:
—No soy un bufón, soy un imbécil. Y la gente se burlaba de él. Si el rey se hubiese enterado, se habría puesto furioso, pero Colombino no le dijo nada, pues no le importaba que se burlaran de él.
En la corte había hombres fuertes y hom­bres inteligentes, el rey era un rey, las mu­jeres eran hermosas y los hombres valerosos, el cura piadoso y la cocinera diligente; pero Colombino... Colombino no era nada.
Si alguien le decía: «Ven, Colombino, coa­bate conmigo», Colombino respondía:
—Soy más débil que tú. Si alguien le decía: «¿Cuánto es dos por siete?», respondía Colombino:
—Soy más tonto que tú. Si alguien le decía: «¿Te atreves a tirarte al arroyo?», Colombino respondía:—No, no me atrevo.
Y cuando el rey le preguntó: «Colombino, ¿qué quieres ser?», Colombino respondió:
—No quiero ser nada; ya soy algo: soy Colombino.
El rey dijo:—Pero tienes que ser algo. -,Y Colombino preguntó: —¿Y qué se puede ser? -Entonces explicó el rey:
—Aquel hombre con barba y de rostro moreno y curtido es navegante. Quiso ser navegante y navegante es, y surca los mares y descubre tierras para su rey.
—Si lo deseáis, majestad —dijo Colom­bino—, seré navegante. Y toda la corte rompió a reír.
Y Colombino se marchó corriendo, se alejó del salón y gritó:
—¡Descubriré una tierra, descubriré una tierra!
La gente se miraba y meneaba la cabeza, y Colombino salió corriendo de palacio, atra­vesó la ciudad y llegó hasta el campo y gri­tó a los campesinos que allí estaban y le mi­raban:
—¡Descubriré una tierra, descubriré una tierra!Y llegó al bosque, y estuvo escondido entre los arbustos durante semanas, y durante se- manas nadie oyó nada de Colombino, y el rey se entristeció y se reprochó su desaparición, y los cortesanos se avergonzaron de haberse burlado de Colombino.
De modo que todos se alegraron cuando, semanas después, la guardia de la torre hizo sonar las fanfarrias y Colombino se acercó por los campos, cruzó la ciudad, atravesó la puer­ta, se presentó ante el rey y dijo:
—¡Majestad, Colombino ha descubierto una tierra!
Y como los cortesanos ya no querían reírse de Colombino, pusieron caras serias y pre­guntaron:
—¿Y cómo se llama esa tierra, y dónde está?—Todavía no tiene nombre porque acabode descubrirla; está muy lejos, mar adentro—informó Colombino.

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta historia es pesimaaaa , y el imbecil , eres tu y no colombino